La huelga indefinida del metal de la Región de Murcia continúa tras cuatro detenciones y una nueva reunión fallida con la patronal. La huelga se extiende en la región. Nuevos contingentes de trabajadores se incorporan y la moral de lucha permanece alta a pesar de que la patronal intenta colar esquiroles.
El conflicto laboral en el sector del metal en la Región de Murcia continúa enquistado. Tras una maratoniana reunión de doce horas entre los representantes sindicales y la patronal FREMM, las posturas siguen alejadas y la huelga indefinida cumple este martes su primera semana de movilizaciones sin visos de una resolución inmediata. Durante el encuentro, la patronal planteó mantener la incapacidad temporal, fijando como «línea roja» las condiciones de absorción y compensación salarial, al tiempo que mantiene sobre la mesa otras exigencias del preacuerdo como el plus de astillero. Esta propuesta está generando división entre los sindicatos convocantes: CCOO parece dispuesto a aceptar la última propuesta que el resto, por ahora, rechazan.
La decisión de CCOO deberá ser sometida a ratificación en una asamblea de afiliados, que tendrá que pronunciarse en las próximas horas sobre la propuesta empresarial antes de dar por validado el paso dado por la organización sindical. Por su parte, UGT-FICA y USO rechazaron la propuesta "porque no responde al esfuerzo, al compromiso ni a las reivindicaciones de quienes están sosteniendo esta huelga". Ambos sindicatos lamentaron que no van a conformarse "con migajas ni a aceptar retrocesos en derechos ya conquistados".
El conflicto afecta a unos 35.000 trabajadores y trabajadoras y a alrededor de 8.500 empresas de la Región de Murcia. Sin embargo, detrás de las cifras y de la disputa sobre los porcentajes salariales se encuentra una cuestión central para la plantilla: que las mejoras pactadas lleguen realmente a las nóminas y que las bajas por enfermedad o accidente no se conviertan en un nuevo factor de pérdida de ingresos. La negociación comenzó con una propuesta sindical de tres años, que posteriormente pasó a cuatro, periodo sobre el que se ha trabajado durante los últimos diez meses. Sin embargo, la patronal terminó planteando un convenio de cinco años, con una estructura de incrementos y condiciones que la parte social considera insuficiente.
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