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Obreros de Ditecsa cortan los tres accesos a Navantia en la Bahía de Cádiz
La movilización ha comenzado pasadas las ocho de la mañana, provocando un caos circulatorio en plena hora punta.
Operarios de la empresa Ditecsa, que fue subcontrata de Navantia, han colapsado hoy la Bahía de Cádiz al cortar los tres accesos a los astilleros de la capital gaditana, Puerto Real y San Fernando.
Fuentes sindicales han explicado que la movilización ha comenzado pasadas las ocho de la mañana cuando los trabajadores de esta subcontrata han bloqueado los accesos a las factorías, lo que, en pocos minutos, ha provocado un caos circulatorio en plena hora punta.
Los operarios denuncian que esta empresa, que llevaba el mantenimiento eléctrico de las instalaciones de Navantia hasta el 1 de noviembre, no les ha abonado la última nómina ni la parte proporcional de la paga extra.
"La empresa saliente, Ditecsa, ha decido de forma
unilateral y sin argumentos claros dejar de hacer abono de su nómina a
una inmensa mayoría de su plantilla. Este hecho puede responder a querer usar a la plantilla como arma arrojadiza, lo cual es del todo inaceptable", ha denunciado UGT en un comunicado.
Los operarios mantendrán su protesta hasta que se les pague, según han indicado fuentes sindicales.
Las movilizaciones han provocado retenciones de hasta cinco kilómetros en la autovía CA-33,
que une San Fernando con los municipios de Chiclana y Puerto Real,
desde poco después de las ocho de la mañana, en pleno acceso de
vehículos a puestos de trabajo o centros educativos.
> https://www.diariodecadiz.es/sanfernando/Trabajadores-Ditecsa-acceso-Navantia-San-Fernando_0_1409559143.html
Tres empleados demandan a La Vinatería por nóminas impagadas
El cierre de La Vinatería de María, el local que hasta este verano
regentaba la presidenta de los hosteleros, María José Hernández, ha
dejado un reguero de reclamaciones por impagos.
Por un lado, varios trabajadores exigen el ingreso de nóminas pendientes. Y al menos tres de ellos han llevado su petición a los tribunales, explican varios exempleados del establecimiento.
Una de ellas es Lucía Herrero, que a mediados de junio dejó su puesto de trabajo como ayudante de cocina al no cobrar por su trabajo. «Me daba largas y decidí irme porque no me pagaba», relata. Tras dos actos de conciliación fallidos en los que la parte demandada no se presentó –continúa– su reclamación se dirimirá en el juicio, fijado para el 18 de enero, donde exigirá el ingreso de cerca de 1.100 euros por mes y medio de trabajo pendiente de remunerar.
Similar es el caso de Víctor Aguado, que desde finales de abril hasta mediados de junio trabajó de camarero en el ahora clausurado local de la calle Marina Escobar. En su caso, en el acto de conciliación acordó recibir en junio parte del dinero que le adeudaba la empresa. «Pero pasó el plazo y seguía sin pagarme lo que me debía», sostiene Aguado, que reclama por la vía judicial cerca de 1.400 euros.
No son los únicos que tienen cuentas pendientes con la empresaria, que también dejó facturas pendientes entre los proveedores del negocio. Es el caso de Mariano Gutiérrez, suministrador de salsas y conservas en el sector hostelero. Según explica, Hernández le debe cerca de 1.200 euros. La alarma saltó cuando un pagaré le fue devuelto. Al principio contactó con la empresaria para reclamarle el dinero. Cuando dejó de cogerle el teléfono recurrió a una empresa de cobros.
Antiguos empleados y proveedores con deudas pendientes han creado un grupo en Facebook llamado ‘Afectados por La Vinatería de María’ para unir fuerzas y ejercer presión sobre la empresaria con el objetivo de conseguir el dinero que ésta les adeuda.
Por un lado, varios trabajadores exigen el ingreso de nóminas pendientes. Y al menos tres de ellos han llevado su petición a los tribunales, explican varios exempleados del establecimiento.
Una de ellas es Lucía Herrero, que a mediados de junio dejó su puesto de trabajo como ayudante de cocina al no cobrar por su trabajo. «Me daba largas y decidí irme porque no me pagaba», relata. Tras dos actos de conciliación fallidos en los que la parte demandada no se presentó –continúa– su reclamación se dirimirá en el juicio, fijado para el 18 de enero, donde exigirá el ingreso de cerca de 1.100 euros por mes y medio de trabajo pendiente de remunerar.
Similar es el caso de Víctor Aguado, que desde finales de abril hasta mediados de junio trabajó de camarero en el ahora clausurado local de la calle Marina Escobar. En su caso, en el acto de conciliación acordó recibir en junio parte del dinero que le adeudaba la empresa. «Pero pasó el plazo y seguía sin pagarme lo que me debía», sostiene Aguado, que reclama por la vía judicial cerca de 1.400 euros.
No son los únicos que tienen cuentas pendientes con la empresaria, que también dejó facturas pendientes entre los proveedores del negocio. Es el caso de Mariano Gutiérrez, suministrador de salsas y conservas en el sector hostelero. Según explica, Hernández le debe cerca de 1.200 euros. La alarma saltó cuando un pagaré le fue devuelto. Al principio contactó con la empresaria para reclamarle el dinero. Cuando dejó de cogerle el teléfono recurrió a una empresa de cobros.
Antiguos empleados y proveedores con deudas pendientes han creado un grupo en Facebook llamado ‘Afectados por La Vinatería de María’ para unir fuerzas y ejercer presión sobre la empresaria con el objetivo de conseguir el dinero que ésta les adeuda.
